EN LOS XXV AÑOS DE TU CORONACIÓN





¡QUISIERA CANTAR TUS LOORES, MARÍA
HOY DÍA DE TU NATIVIDAD!

¡QUISIERA CANTAR TUS GLORIAS, MARÍA
MADRE DE LA HUMANIDAD!

   Hoy, día 8 de Septiembre del año de gracia 2.012, hemos vivido los loreños; ha vivido el pueblo de Lora una jornada mariana difícil de igualar y describir, pues se cumple en esta fecha el XXV aniversario de la Coronación Canónica y Patronazgo Litúrgico de nuestra amantísima Madre, en su antiquísima advocación de Madre de Dios de Setefilla, Patrona de nuestra Villa y territorios aledaños.

   Muchos, muchísimos hemos sido los hijos de Lora que con tan glorioso y fasto acontecimiento nos hemos dado cita en la muy antigua (tartésica, romana, visigoda, árabe y cristiana) meseta  de Setefilla, en cuya dilatada historia no vamos a entrar porque ya han corrido ríos de tinta sobre ésta tan querida y entrañable zona de la geografía loreña.

   Centrémonos pues en el día que hoy celebramos.

   Larga y laboriosa ha sido la preparación de tan magno y destacado acontecimiento.

   La Junta de Gobierno de nuestra hermandad, con su Hermano Mayor, Juan Quirós Romero, a la cabeza, junto con la Hermana Camarera, querida amiga Mari Pepa Coronel y Quintanilla y hermanas que le ayudan en su labor, lo han preparado todo con total entrega y dedicación consiguiendo que todo haya  lucido a gran altura y brillantez, como la Madre y ocasión lo requerían.

   Novena, Predicadores, exorno de la Prioral, en una  de cuyas capillas laterales,( la llamada "Capilla de la Virgen"), reside y preside el cuadro de la Madre, cuando la Sagrada Imagen se encuentra en su Ermita de la Sierra. Todo preparado hasta en el menor detalle. Siendo también digno de destacar y elogiar la preparación y desarrollo de la mañana en el Santuario.

   Desde bastante tiempo atrás ya presentíamos que este año la cita en Setefilla sería muy numerosa pero la realidad ha superado los pensamientos mas optimistas, sobrepasando todas las cifras que habíamos imaginado.

   A ello han contribuido circunstancias especiales:
   En primer lugar Ella, la Madre, que por sí sola congrega en su presencia  todos los años a millares de hijos devotos que la aclaman y vitorean.
   La celebración del veinticinco aniversario de su coronación, resaltado con la presencia entre nosotros del Emmo. y Rvdmo. Fray Carlos Amigo Vallejo, hoy Arzobispo Emérito, que lo fué de nuestra Metropolitana de Sevilla y actual Cardenal de la Santa Iglesia de Roma, al cual cupo el honor de Coronar Canónicamente a nuestra excelsa Patrona.

   Otro aspecto que posibilitó alcanzar tan alto número de asistentes fue el día de la semana, sábado, que permitió a muchos de los que vivimos fuera de Lora el estar presentes en esta celebración.

   Como hemos comentado, la participación de setefillanos, loreños, y en general amantes de nuestra Madre, y de nuestras antiquísimas tradiciones, ha sido muy superior a la de otros años, pudiéndose contar por miles los que en Setefilla nos hemos dado cita en esta magnífica y soleada mañana septembrina.

   Éramos muchos los que ya estábamos sobre la "rocuda" meseta antes de que el astro rey nos fuera iluminando el bello paisaje serrano en el que la Ermita se asienta. 
   Varias Misas celebradas en el Santuario desde las primeras horas de la mañana, por sacerdotes hijos del pueblo y otros venidos de diferentes lugares para esta ocasión, han precedido a la masiva procesión y Misa de Pontifical celebrada y presidida por el Sr. Cardenal y concelebrada por un numeroso grupo de Presbíteros setefillanos.

   Ya bastante tiempo antes del comienzo de las "Letanías", que nos llevan al momento mas emotivo de esta jornada en el Santuario: "El Santa María", la Ermita se encontraba literalmente abarrotada de fieles.
   ¡Todos cantan, rezan y vitorean a la Madre!, realzando sus virtudes y realeza:

¡VIVA LA SERRANITA HERMOSA!
¡VIVA LA REINA DEL CIELO!
¡VIVA EL LUCERITO DE LA SIERRA!
¡VIVA LA MADRE DE DIOS!...Y VIVA
Y VIVA Y VIVA...

   Y muchos más que sería prolijo enumerar en esta breve reseña.

  El tiempo  parece detenerse; las manecillas del reloj no avanzan a la velocidad que todos quisiéramos para que llegue el momento. Los jóvenes, en su mayoría, que ya desde hace horas se encuentran debajo de las benditas andas que portan a la Virgen se impacientan, no queriendo perder el sitio logrado a fuerza de empujones y fortaleza. Todos nos impacientamos. Siguen los rezos, los vivas y los cantos...

   Apenas faltan veinte minutos para el comienzo del rezo, mejor del canto, de las tan esperadas Letanías, cuando por la puerta sur del Santuario hace su entrada Monseñor Amigo Vallejo. Lentamente, con sencillez y a la vez con gran personalidad y temple, como corresponde a un Príncipe de la Iglesia, acompañado por los hermanos de la Junta de Gobierno, se va abriendo paso por el estrecho pasillo que se puede permitir en un momento como éste en el que el Templo se encuentra lleno de fieles en su totalidad.

   Dada su esbelta  y erguida figura pudimos apreciar su solideo cardenalicio desde los mas diversos ángulos de la Ermita.

   Llegado a la altura del púlpito, se le invita a subir a él para desde allí poder seguir "in situ" el desarrollo de tan sorprendente y sorpresiva manifestación mariana, y que puedan contemplar ojos humanos, para todos aquellos que no tienen la dicha de conocerla.



   Yo creo que esto debió ocurrirle también al Señor Cardenal, si bien él había vivido ya algo semejante vienticinco años atrás en nuestra querida Alameda del Río.

   Llegado el tradicional momento del "Canto de las Letanías" pudimos apreciar cómo él también se arrodillaba, como un loreño más, encima del púlpito.

   Y llegó el tan ansiado momento. Son las once de la mañana de este inolvidable ocho de Septiembre, cuando comienza a escucharse el tintineo de la campanita que llama a todos los presentes al silencio y a ponerse de rodillas, si ello fuera posible dada la escasez de espacio, porque va a dar comienzo el "Celebérrimo Canto"...

   ¡A la hora Tercia! como dicen nuestras antiquísimas Reglas.

   Los sacerdotes revestidos con sus albas vestiduras comienzan a desgranar, en forma de canto y en la lengua oficial de la Iglesia, el Latín, cada una de las peticiones de perdón a la Stma. Trinidad: Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison..., así hasta llegar al esperado ¡¡SANTA MARÍA!! y con ella la apoteosis.

   No pudieron terminar la petición porque la totalidad de los que pudimos entrar en el Santuario prorrumpimos en un "Viva nuestra Madre" tan atronador que yo creo que hizo temblar hasta los muros de la Mezquita de Córdoba.

   ¡Ya todo se desborda!. Los hombres elevan hasta el cielo las andas que portan la Sagrada Imagen. Vivas, lágrimas, aplausos, oraciones de acción de gracias y petición, forman una sinfonía que la Madre escucha y agradece desde el Cielo:

   ¡Son mis hijos de Lora que me felicitan en mi nacimiento!

   Y en el cielo, ¿qué pasa en estos momentos en el cielo? Porque nadie quiere perderse  el clamor de los loreños y pujan por tener el mejor de los asientos desde donde poder verlo.

Seguro que Joaquín y Ana,
ellos serán los primeros,
y que estarán en la puerta
antes que abra el Santero.
¡Qué vista tendrá hoy la sierra
así vista desde el cielo.
Y qué alegría tendrán
los que de aquí ya partieron
y celebran a la Madre
todos juntos en el Reino.

Porque hoy el pueblo de Lora,
se ha vestido de festejo
y sus almas han lavado
para este celestial encuentro.
Madre, somos pecadores
pero hoy, Tú, no repares en ello
porque hoy venimos todos 
a decir que te queremos.

¡Viva la Madre bendita!
¡Viva la Madre del cielo!
¡Setefilla Coronada,
la Reina de nuestro pueblo!
Y la Virgen va avanzando
a hombros de los loreños,
y que por ser terreno llano,
dan a las mujeres el relevo.

Mientras allá arriba en el cielo
las vírgenes y doncellas,
y todo un séquito angélico,
que se asoman a este suelo, 
van cantando y repitiendo:
"Ni la rosa en Jericó,
ni en Engadí la palmera,
ni el alto cedro del Líbano
ni el Carmelo en su belleza,
la que en su momento cantara
Elías, el grande de los profetas
se te puede comparar,
Setefilla Coronada,
en tu infiníta grandeza"

Y la Virgen sigue adelante
sobre un mar de sudorosas cabezas
que la llevan y trasladan
en su paseo por la sierra...

   Y Ella sonríe y mira silenciosa, con infinito amor de Madre, a todos sus hijos que la aclaman con encendido fervor.

   Y para  que el momento luzca en todo su esplendor, también se asoma a la sierra el sol con su resplandor, incidiendo con sus rayos en la cara de María, que la hacen si ello fuera posible, mas bonita todavía. esta incidencia de los rayos solares en el conjunto del templete, ráfaga, vestido y corona, hacen de este trono itinerante una real imagen de aquellas palabras del Libro del Apocalípsis:

"Una gran señal apareció en el cielo.
Una mujer, una mujer vestida del sol.
La luna por pedestal
y una corona de doce estrellas..."

   ¡Es Setefilla!, ¡Setefilla Coronada!
   que ha bajado hoy a su pueblo para ser
   felicitada en su Natividad, por sus hijos los loreños.

   ....y el antiguo poblado tartésico se hace en esta soleada mañana..., se hace Galilea, se hace Nazaret... se hace cielo, porque tenemos entre nosotros a Jesús y a María, que en esta imagen sedente no solo nos lo muestra, sino que es más, nos lo entrega como la única vía, el único Camino para llegar hasta el Reino.  Esto no es para contarlo, ni siquiera para verlo, esto es para ¡Vivirlo!

   Un buen amigo de infancia y mejor aún de mayor, setefillano hasta la médula, Pepe Liñán, me repetía con lágrimas en los ojos, embargado por la emoción de lo que estábamos viviendo, y que yo recibía en el mismo estado de ánimo: ¡Esto es único!, esto es único Rafael; y yo le repetía: sí que es verdad, Pepe, esto es único.

   ¡Oh!. victoria de esta "niña", de esta doncella de Nazaret!; que hoy coronada se pasea entre sus hijos de Lora, como Madre y como Reina.
   Y tenemos  que decir como Isabel en Ain-Karen allá en la montaña de Judea:
   "¡Bendita Tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!...¿De dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a mí?"

   ¿Qué méritos tenemos tus hijos de Lora para que te dignes bajar hasta nosotros?, ¿qué méritos para que seamos bendecidos con tu presencia?

   Y María desde este trono itinerante que le hemos preparado aquí en la Tierra, prorrumpe nuevamente, como ante Isabel ya lo hiciera, con el bello canto de exultación y agradecimiento al Padre Eterno por todas las maravillas realizadas en Ella: "El Magníficat"

"Magníficat ánima mea Dóminus..."
Engrandece mi alma al Señor,
proclama mi alma su grandeza...
Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador
porque ha mirado la humildad de su esclava, 
de su sierva... de su hija..."

   ¡Mírate en Ella, pueblo de Lora!. Sencilla, humilde, siempre solícita en ayudar a os demás en sus problemas. Porque como dice también el canto, Dios resiste a los soberbios, derribando del trono a los poderosos y enalteciendo a los humildes, a los sencillos.

   Seguro que en el dialogo que ha tenido hoy con su Hijo, le habrá dicho: Gracias por haberme traido hoy, por la acción de tu Espíritu Santo, a tantos otros hijos que están apartados de mí durante todo el año. Acuérdate que también por ellos, Tú derramaste tu sangre.

   ¡Hijos de Lora! ¡Devotos de Setefilla! Es hora de despertar de este sueño ateo y anticristiano que nos está invadiendo. Es hora de sacudir la modorra que nos oprime. ¡Setefilla es todo el año!, no sólo el ocho de Septiembre.

   Y no queramos apartarle al Hijo de sus brazos; porque la Madre con el Hijo. Ese Hijo que ha saltado de su regazo para encarnarse en el pobre, el indigente, el enfermo, el emigrante...en tantos y tantos hijos que hoy tenemos en nuestro pueblo que, por una u otra circunstancia lo están pasando muy mal. Setefilla es todo el año. Setefilla no es sólo la sierra el ocho de Septiembre. No es ni siquiera la tan temida antigua "cuesta de Enero". Setefilla. repetimos, es todo el año en nuestro pueblo.

       ¡Setefilla es NO  al aborto!
       ¡Setefilla es familias cristianas unidas en la fe, en Cristo y en el amor!
       ¡Setefilla es un noviazgo casto y puro!
       ¡Setefilla es un matrimonio bendecido y celebrado por nuestra Madre la Iglesia!
       ¡Setefilla es el crucifijo en nuestras escuelas y hospitales!
       ¡Setefilla es la paz con uno mismo y con los demás!
       ¡Setefilla es santificar la fiestas con la Misa dominical!
       ¡Setefilla es ayuda, es entrega, es comprensión, es fidelidad al Evangelio...¡Setefilla es AMOR!

   Pero volvamos debajo de las "andas" de María y con lento caminar depositémoslas encima del amplio y mariano presbiterio que hemos preparado para tan digna ocasión, desde donde se oficiará la Sagrada Liturgia de la Eucaristía.

   Organizada la procesión de celebrante y resto de concelebrantes en la Hospedería  del Clero parte, con la Cruz Alzada a la cabeza, hacia el bien preparado presbiterio. Su Eminencia Reverendísima revestido de Pontifical  y con los atributos cardenalicios (Mitra, Báculo, etc.) hace el recorrido, igual que lo hiciera a la vuelta bendiciendo a los asistentes. Todos queremos verlo de cerca y besar su anillo.

   Comenzada la Eucaristía, el olor a incienso se va extendiendo por la sierra y en columnas de humo sube hasta el cielo. Son las oraciones de los santos que, como perfume suave, suben hasta el Trono del Altísimo. a la derecha del cual se encuentra el Cordero y la Reina, de pié, enjoyada con oro de Ofir. ¡Es Setefilla Coronada! de la que en su homilía destacará el Oficiante su gran amor por todos sus hijos que peregrinamos por este "valle de lágrimas"; animando a todos los presentes a ser dignos hijos de tan Santísima Madre, y a celebrar las "Bodas de Diamante", llegada la aún tan lejana fecha, unos aquí en Setefilla y otros muchos ya en el cielo; dándonos una señal a todos los que allí estemos para poder reconocerlo: el "pañuelo blanco" con el que cubrirá su cabeza. Pañuelo que un día en Lora le regalaron y que hoy pasea por el cielo, junto con la medalla de hermano que luce sobre su pecho. Palabras que fueron acogidas por todos con sonrisas y gran contento. ¡El Señor Cardenal es setefillano! 

 Y avanza la Eucaristía
y el espíritu se va elevando
a lo que nos ayuda el coro
con sus marianos cantos.
Y llega el supremo momento
en que Jesús del cielo ha bajado
y en la Mesa del altar
se ha quedado esperando
a que acudan sus hermanos
para fundirse con ellos
en un celestial abrazo.
¿Habrá algo para el hombre
tan divino y tan humano,
como es este momento
en que con Dios comulgamos?
¡Oh! momento de amor divino
que deifica lo humano,
haciéndonos templos vivos
llenos de Espíritu Santo.
Aquí acaban las peleas
las rencillas y los bandos,
todos unidos en Cristo
que todos somos hermanos.
¡Hermanos que no morimos!
¡¡Que Cristo ha Resucitado!! (KERIGMA)
Y nos ha abierto el Camino (ÉL)
para ir al Padre Santo.
¡Hermanos, que todos estamos salvados!

   Finalizada la Eucaristía tanto el celebrante como todos los que con él habían concelebrado, vuelven procesionalmente a la Hospedería de donde habían partido para la celebración.

   Y la Virgen es trasladada hasta su capilla en la Ermita, a hombros de los loreños, según nuestras antiquísimas costumbres y normas; siendo momento a destacar el del paso de la puerta, ya que dada la altura de las andas, a la que tenemos que añadir la de los que la llevan sobre sus hombros, superan con creces el dintel de la misma, viéndose obligados a bajar sensiblemente el "Trono" que porta a nuestra Madre, con los consiguientes desplazamientos de la Sagrada Imagen, lo que provoca en todos los asistentes un grito de atención que hace rectificar rápidamente la postura quedando equilibrada la posición. Todo ello acompañado por un continuado rosario de piropos que los hijos de Lora dedican a su Madre: ¡Viva la Madre de Dios! ¡Viva el Lucerito de la Sierra! ¡Viva la Serranita Hermosa!. Y viva, viva y viva... hasta depositar a la Virgen en su punto de partida, para en un corto espacio de tiempo, dar comienzo el tradicional besamanos con el que damos por finalizado este día de fervor mariano que los hijos de Lora han dedicado a su Madre y Patrona, María Santísima de Setefilla.

   No quiero terminar esta breve reseña, por ser de justicia, sin un recuerdo emocionado y de total agradecimiento a aquellas personas que, hace un cuarto de siglo, hicieron posible que hoy celebremos esta efemérides:
   Al Emmo. y Rvdmo. Fray Carlos Amigo Vallejo, en aquel momento Cardenal Arzobispo de Sevilla, que en la ya lejana fecha del 8 de Septiembre de 1.987, coronó a nuestra Patrona y que hoy, en el mismo día y mes pero de 2.012, ha vuelto a nuestro Santuario, honrándonos con su presencia y realzando la solemnidad que celebramos.
   A la Junta de Gobierno que en aquélla época regía los destinos de la Hermandad, con el buen amigo José Antonio Heras, como Hermano Mayor y los distintos carismas,  recaídos en otros tantos hermanos que, con su abnegado trabajo y dedicación, hicieron posible el reconocimiento, por parte de la autoridad eclesiástica, de la Coronación Canónica y Patronazgo Litúrgico, recaídos en nuestra amantísima Madre.
   A la querida y recordada Mª Jesús, Dñª María Jesús Quintanilla de Flores, Camarera insigne que fué de nuestra Madre; Madrina de la Coronación; a la que acompañaban en sus menesteres marianos su sobrina Mari Pepa Coronel (actual Camarera), Ramona Cava y María Cobos.
   Y finalmente a tantos otros que desde el anonimato pusieron todo su mejor saber y esfuerzo en el empeño.

   Pero y hoy, ¿quién o quienes han recibido el testigo y la responsabilidad de cuidar de nuestra Madre y ser garantes de mantener vivas y fieles nuestras ancestrales tradiciones?. Porque algunos de los que entonces  lo eran hoy gozan de su presencia en el cielo. o estando aún entre nosotros han dado paso a otros hermanos o hermanas.

   Agradeciendo a Dios que aún nos conserve a Fray Carlos Amigo, y a él que nos haya demostrado su amor a Setefilla y a nuestro pueblo, pasando entre nosotros estas horas, en las que hemos podido enriquecernos en la fe con sus palabras y oraciones, quisiera poder plasmar y significar la abnegada labor que los de hoy realizan.

   A la Junta de Gobierno actual, con su Hermano Mayor, Juan Quirós Romero, al frente y al resto de hermanos que la componen.
   A nuestro querido Don Marcelino Manzano, Sr. Cura Párroco de la Prioral y Director Espiritual de la Hermandad Mayor; que estaba radiante de alegría, la cual manifestaba en las palabras con que agradecía al Sr. Cardenal su presencia entre nosotros en día tan significado. Su entusiasmo por nuestras setefillanas costumbres se advierte en todo momento, siendo el primero, en muchas ocasiones, en vitorear y piropear a la Madre.

   Nuestro recuerdo entrañable al matrimonio formado por Blás y Visita, "Santeros", dignos de todo elogio y agradecimiento de todo nuestro pueblo que, con su callado y abnegado trabajo diario, mantienen la Ermita en el más bello momento de su dilatada historia.

   ¡¡Y qué bonita estaba la Virgen en sus veinticinco años de su coronación!!!

   Querida Camarera, no te he dejado la última sin razón. Es que quiero que seas tú la que pongas el broche de oro de este sencillo pero profundamente sentido relato.

   ¡¡Qué bonita estaba la Virgen!!

   Porque Ella te concede, querida amiga Mari Pepa, junto con tus colaboradoras, que te superes día a día, en el arreglo, aderezo, exquisito gusto y delicadeza en el exorno de nuestra amantísima Madre, realzando siempre su natural belleza. Ya te dímos, Pili y yo, nuestra mas cordial enhorabuena, hoy desde aquí, volvemos a testimoniartela.

   Que Ella, María Santísima de Setefilla Coronada, siga por mucho tiempo teniendote, no ya por Camarera, que me suena un poco lejano, sino por su mas fiel, solícita, abnegada y cercana hija premiando todos tus desvelos aquí en la tierra, con una presencia eterna en el cielo.

   Y con gran gozo y alegría volvimos de la Sierra; volvimos de Setefilla, con el corazón emocionado y henchido de paz y felicidad, por todo lo vivido durante la jornada, y con el firme propósito de ser dignos hijos de tan excelsa Madre. Gracia que pedimos y esperamos nos sea concedida por su querido Hijo, a través de Ella.

¡¡¡ VIVA   MARÍA   SANTÍSIMA   DE   SETEFILLA !!!

   En Lora de Setefilla, el día veintinueve de Septiembre, festividad de los Santos Arcángeles, Gabriel, Miguel y Rafael, del año de gracia del Señor MMXII.

R.C.M. Un setefillano hijo de María.





Nota: El anterior escrito es la transcripción exacta del que me entregó Rafael Cava Morilla para que lo leyera. Una vez leído, he considerado interesante publicarlo, con permiso de su autor, en mi Blog para difusión de la devoción a la Virgen María que tan especial y característica mantiene el pueblo de Lora del Río.








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