La Cuaresma, con María




Oración de dolor de los pecados
Bendita madre mía, María; no sólo con una espada, sino con tantas cuantos son mis pecados te he traspasado el corazón.
Señora mía, no eres tú, la inocente, sino yo, reo de tantos delitos, quien debe sufrir las penas.
Pero ya que has querido padecer tanto por mí, consígueme por tus méritos un gran dolor de mis culpas y paciencia para soportar los trabajos de esta vida. Siermpre serán muy leves para mí, que tantas veces merecí la condena.

(San Alfonso Mª de Ligorio)




Esperanza Macarena (Sevilla)

 Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas.
Clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí en mi torpe mejilla
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.

Déjame que te restañe
ese llanto cristalino,
y a la vera del camino
permite que te acompañe.
Deja que en lágrimas bañe
la orla negra de tu manto
a los pies del árbol santo
donde tu fruto se mustia.
Capitana de la angustia
no quiero que sufras tanto.

Qué lejos, Madre, la cuna
y tus gozos de Belén:
- No, mi Niño. No, no hay quien
de mis brazos te desuna.
Y rayos tibios de luna
entre las pajas de miel
le acariciaban la piel
sin despertarle. Qué larga
es la distancia y qué amarga
de Jesús muerto a Emmanuel.

¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel
desde el marco del dintel
te saludó: -Ave, María?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.

A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa.
A ti, ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María.
                            (Gerardo Diego)

Comentarios

  1. Que bonita poesía!...

    "...Déjame hacer junto a ti
    ese augusto itinerario.
    Para ir al monte Calvario,
    cítame en Getsemaní".

    Buena cuaresma

    ResponderEliminar
  2. En tiempo de Cuaresma, María es más luminosa aún. El obispo Pere Casaldàliga, desde su diócesis de São Felix do Araguaia en Brasil la ve así:


    María de Nazaret,
    esposa prematura de José el carpintero,

    Aldeana de una colonia siempre
    sospechosa,

    Campesina anónima de un valle del
    Pirineo.

    Rezadora sobresaltada de la Lituania prohibida,

    Indiecita masacrada de El Quiché,

    Favelada de Río de Janeiro,

    Negra segregada en el Apartheid,

    Harijan de la India,

    Gitanilla del mundo;

    Obrera sin cualificación, madre soltera, monjita de clausura;

    Niña, novia, madre, viuda, mujer.

    Cantadora de la Gracia que se ofrece a los pequeños,
    porque sólo los pequeños saben acogerla;

    Profetisa de la Liberación que solamente los pobres conquistan,
    porque sólo los pobres pueden ser libres:

    Queremos crecer como tú,

    Queremos orar contigo,

    Queremos cantar tu mismo Magníficat…

    Enséñanos a leer la Historia
    - leyendo a Dios, leyendo al hombre - 
    como la intuía tu fe
    bajo el bochorno del Israel oprimido,
    frente a los alardes del Imperio Romano.

    Enséñanos a leer la Vida
    - leyendo a Dios, leyéndonos - 
    como la iban descubriendo tus ojos, tus manos, tus dolores, tu esperanza…

    María nuestra del Magníficat,
    queremos cantar contigo,
    María de nuestra Liberación.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Santísima Virgen de Belén